La novillada de Prieto de la Cal decepcionó. Impecable de presentación. Musculada, variada de capas y sin mucha leña por delante. Salvo el honroso quinto, el resto de novillos adeleció de fuerza, y lo que es más preocupante, de casta y poder para aguantar ni una tanda en el último tercio. Totalmente parados en la muleta. Blandos. Esperemos que la corrida programada para la Feria del Pilar, de esta misma ganadería, sea antagónica a la novillada enviada a Andorra.
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| Puyazo al novillo de Prieto de la Cal |
Con estos animales de nulo poder poco pudieron lucir Alberto Gómez e Ivan Abasolo. Si les dio tiempo para demostrar evidentes carencias técnicas y de colocación. Inconcluyentes y desbordados con el acero. Por no estar, ni bulliciosos fueron. Si que lo fue Imanol Sánchez. Comprometido, honesto y dechado de ganas y disposición.
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| Imanol Sánchez |
Al contrario que sus compañeros de cartel, Imanol puso lo que le faltaba a su primer oponente. Oreja. En su segundo, el único potable de la tarde, el novillero de Pedrola aprovechó sus embestidas que fueron muchas. Vigoroso y tenaz mas que relajado y profundo. Quizás faltó arrastrar más la muleta. Decidido con la espada. Incluso temerario podemos concluir. Se tiró a matar por derecho dándole toda la ventaja al toro. Un contundente espadazo puso lo que faltaba para que la presidenta sacara los dos pañuelos.
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| Natural de Imanol Sánchez al 5º de la tarde |
Al día siguiente, con media entrada en los tendidos (similar al día anterior), se lidió una bonita y entipada novillada de Los Maños. Fuerte y rematada. En presencia le sobró lo que le faltó a la lidiada en Zaragoza. En juego, variada. Un garbanzo negro apocado y rajado que hizo cuarto. Otro soso. Dos nobles y buenos. Y dos superlativos. Una pareja de novillos realmente buenos. Primero y quinto. Cada uno en su estilo.
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| Puyazo a "Joterito", primer novillo de Los Maños |
El primero fue un regalo para el aficionado. Potente, bravo, rebosante de casta y con cierto punto de fiereza. Con los riñones tensos y fornidos para empujar en el peto. Un segundo puyazo hubiera agradado al aficionado, y creo que también al novillo para atemperar su embestida. Raúl Rivera las pasó canutas. El temor evidente del novillero no ayudó en nada para torear un animal que pedía decisión, colocación y quietud. Incluso con la espada en las entrañas, al novillo le dió para amargar la presencia a la cuadrilla y al matador, que tuvo que tomar el olivo entre el desconcierto general.
El quinto, de imponente trapío, tuvo el fondo y la calidad anhelada por cualquier profesional. No exento de bravura, más bien rebosante. Tomó dos largos puyazos empujando debajo del peto. El novillo acabó con el hocico impregnado de arena. Su embestida fue humillada, larga y entregada. Iba allí donde le mandaba la muleta. Entregado y rebosándose. Una delicia. Su antagonista, Miguel Cuartero confirmó lo que había apuntado en anteriores compromisos. Dibujó muletazos de excelsa belleza. Templado y con un corte majestuoso. Con la decisión y entrega que en épocas pasadas le demandábamos. Por ponerle un pero, a la faena le faltó continuidad. Una tanda rotunda que te levante del tendido. Hubo muletazos aislados fenomenales, cumbres, pero ninguna completa. Dos desarmes nos dejaron con la sensación de que la faena no fue todo lo buena que pudo haber sido si bien hubo momentos excelsos. De una calidad infinita. Tanto en la embestida como en el trazo del muletazo. Los remates por abajo, de locura.
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| Miguel Cuartero citando al quinto de la tarde |
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| La Presidencia otorgando las dos orejas al novillero y la vuelta al ruedo al novillo |
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| Vuelta al ruedo de "Macetero" de Los Maños |
Jesús Duque, que salió a hombros de manera antirreglamentaria, demostró estar puesto. Su personalidad delante de la cara del toro, su mejor virtud. Apoderado por el ganadero Alipio Pérez Tabernero, dejó una buena imagen en su paso por Andorra. De Raúl Rivera, no se puede decir lo mismo. Salvo dos buenas medias, nada que contar. Bueno si, un gesto de un miembro de su equipo en el callejón dándose palmadas en la cara reporchando al presidente la no concesión de un trofeo en una labor sin un medio muletazo y un pichanzo. Para cara, la suya.
Volvimos a Zaragoza contentos. Porque tenemos en Aragón dos novilleros que pueden funcionar, y de estilos diferentes. Una ganadería con una progresión imparable. Y una feria de novilladas envidiable, creciente en expectación y un ejemplo para todos. Felicidades