La alegría del día tuvo lugar justo antes de entrar a la plaza. Un colega de peña, el bueno de Emilio, me comunicaba la buena nueva. La
Real Federación Taurina de España había acordado premiar a la
Peña Taurina Peñaflorense, dentro de la categoría de mejor Peña Cultural, entre los galardonados de los
XIX Trofeos Nacionales “Cossio” de la Temporada 2012. Un auténtico orgullo para todos los que formamos parte de ese proyecto asociativo taurino. Y yo el otro día enfurruñado porque estos premios se dieran sin acabar la temporada. Bocazas que es uno.
Con el subidón de alegría, la corrida de Gavira no me pareció mala. Tampoco buena. Igualada de hechuras, hoy si. Acapachada de cuerna. Con un buen toro, el de la jota, y otros dos potables. Tercero y quinto. Un malintencionado, el cuarto, y dos inválidos. De todo un poco.
La tarde fue una prueba más de porqué Iván Fandiño va a terminar la temporada con cerca de sesenta corridas de toros, y entre Morenito de Aranda y Curro Díaz, no llegan ni a la mitad. Mientras Fandiño fue ímpetu y decisión, Curro de Díaz fue duda y pulcritud. Mientras Fandiño fue temple y encaje, Morenito fue incapacidad y enganchón.
El torero de Orduña ya mostró sus intenciones con su primero, citando de lejos y toreando con cierto empaque, hasta que el toro echó la persiana por sus mínimas fuerzas. Con el sexto fue distinto. Un buen toro de largo recorrido y con celo en la muleta. De buen tranco en el galope. Para mi gusto, los mejores naturales de lo que llevamos de feria salieron de la zocata vasca. Encajado de riñones y con la pierna de carga adelantada. Rematando detrás de la cadera y ligando el siguiente. Rotundo. Las series anteriores, con la derecha, fueron en un tono menor. Unos molinetes con sabor antes de hundir la espada en el hoyo de las agujas. La espada cayó atravesada, demasiado, tanto como para asomar mínimamente por uno de los costados. Oreja.
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| Iván Fandiño (zaragozatoros.es) |
Curro Díaz topó con un lote infumable. Un inválido el primero y un mirón de perversas intenciones su segundo, sin un pase. Poco pudo hacer. Diferente fue lo de Morenito, quien sí tuvo oponentes para poder triunfar, especialmente en el segundo suyo. Un buen toro y un mejor pitón izquierdo, con el que el arandino nunca se acopló. Con la muleta retrasada y sin dominar la embestida. Vamos, lo antagónico a lo que decían los clásicos, aquello de "parar, templar y mandar". Un bajonazo infame para terminar y aún se animó a salir a saludar al tercio.
La goyesca no fue la que mereció Francisco de Goya y Lucientes, ni la bicentenaria plaza de toros. Mañana llegan las figuras. El trasiego de transportistas de ganador parece también haber llegado. Casualidades de la vida.
Enhorabuena a la Peñaflorense. El reconocimiento de un gran trabajo por la Fiesta de los toros.