De aquello hace ya casi doce años. El 8 de Marzo del año 2000.
Mediodía en el hotel Victoria, de Madrid. Vía Digital anuncia el arranque de su particular y muy televisada temporada taurina. Unos minutos después, en un salón contiguo del mismo hotel, los diestros Joselito y José Tomás, acompañados por su apoderado común, Enrique Martín Arranz, confirman que durante esta temporada no participarán en un solo festejo con la televisión como testigo.
El, por aquel entonces, apoderado de Joselito y José Tomás, Martín Arranz, espetaba en aquella comparecencia pública lo siguiente:
"Lo que no vemos digno es que las empresas, de espaldas a la decisión de los matadores, negocien con las cadenas de televisión", "ni los toreros tienen nada en contra de ser televisados"
¿Les suena de algo? No se si les ocurrirá lo mismo que a mi, pero yo siento estar viviendo un déjà vu. Un déjà vu envenenado. Doce años después, el discurso es el mismo entre algunos profesionales, aunque los protagonistas sean bien distintos. En aquella época ya aparecían nombres que en la actualidad son protagonistas principales del asunto. En relación a esto, Martín Arranz y el padre de El Juli se comprometieron a actuar en conjunto negándose a torear allí donde la negociación de los contratos no llevase aparejada la de los derechos de imagen. Finalmente el entente no fue tal. Martín Arranz explicaba, con un tono de reproche, el fiasco final de la posible unión entre los matadores más reputados del momento:
"El torero debe decidir si quiere o no ser televisado", insistió Martín Arranz. Posteriormente, señaló: "El Juli se bajó en marcha y nos quedamos solos". ¿Se sintió traicionado?, fue la pregunta. "Cada uno es muy libre y no digo más", sentenció Arranz.
Sobre la falta de unión de los toreros, Joselito tomó la palabra para llamar la atención sobre lo sucedido el año anterior, cuando la Nueva Agrupación de Matadores y Rejoneadores (NAMR) amenazó con una huelga si no se solucionaba el asunto del cobro por los derechos de imagen:
"Ya se sabe. Una cosa es lo que se dice y otra, por culpa de presiones, lo que se hace. Todos vimos como Luis Francisco Esplá terminó pagando", comentó el torero madrileño. Joselito hacía referencia al boicoteo padecido por el diestro por significarse especialmente en el anuncio del paro.
La exigencia, seguramente más que justa, del actual grupo de toreros, el G10, en relación a sus derechos de imagen, carece de autoridad moral desde el momento en que varios de los actuales matadores que ahoran revindican sus derechos, en su día decidieron elegir la insolidaridad con varios de sus compañeros en pos de sus intereses personales. Que les pregunten a Enrique Ponce y a El Juli.