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Los aficionados, ¿clientes o fans?

"No hay nada tan difícil como entretener al público". Mohamed Alí.

Esta es una frase que escuché el otro día en mi clase de Marketing Estratégico. Se me quedó grabada, incluso me la apunté en la aplicación "Notas" del smartphone por si mi memoria pensaba guardar fiesta ese día. 

Me sucede a menudo que, todo lo que voy aprendiendo sobre marketing y otras disciplinas dedicadas a "vender", las extrapolo al mundo taurino y su entramado empresarial. Raro es el día que el paralelismo no resulte desalentador en el diagnóstico pero ilusionante y esperanzador en el potencial de mejora existente, en el margen de maniobra.

Este puente festivo, en uno de esos ratos tontos que aparecen cuando no hay obligaciones formales, me entretuve investigando más sobre el personaje -Mohamed Alí- , y sobre todo, acerca de su afirmación -No hay nada tan difícil como entretener al público-. Buceando en la inmensidad del océano internáutico y casi por casualidad, caí de morros ante un video en youtube relacionado con las dos primeras premisas de la búsqueda -Mohamed Alí- , y -No hay nada tan difícil como entretener al público- que me hicieron pensar sobre el estado de la Fiesta. 

Os invito a visionar el video, dura sólo dos minutos.





Visto el video, ¿qué pensáis?. ¿Somos los aficionados clientes o fans?, focalizando más el asunto, ¿Qué somos los aficionados para los empresarios taurinos?, ¿clientes o fans?, ¿y para los toreros? ¿Cómo deberíamos ser tratados?

En este blog, siempre hemos defendido que el aficionado debe ser tratado, en términos empresariales, como cliente. Sin embargo, este video me deja demasiadas incertidumbres.

Seguramente el asunto no será una cuestión de elegir un vocablo u otro, sino de perspectiva. En cualquier caso, el tema bien vale una reflexión, sobre todo para los que manejan la Fiesta de los Toros.

Reflexiones de un aficionado de Bilbao

A raíz de la publicación de los carteles de la conmemoración del 50 aniversario del coso de Vista Alegre y las ganaderías elegidas para las Corridas Generales de la próxima Aste Nagusia, el buen aficionado bilbaíno, "Cincinato", ha hecho unos comentarios al respecto que no me resisto a compartir con todos vosotros. Realiza un análisis certero y claro sobre la plaza de toros de Bilbao, y por extensión, sobre el estado actual de la Fiesta. Muy recomendable su lectura.


<< Mis comentarios: tanto en cuanto a la miniferia de junio como en cuanto la selección de ganaderías para agosto, comprendo la lógica pero no la comparto. Ambas parten de la base de poner una vela a Dios y otra al diablo. Y yo soy más de la frase biblíca de que no se puede servir a dos señores.

Empecemos por Junio. Interesante el cartel de toros de la corrida concurso, aunque haya un par de hierros "sospechosos". Y siempre y cuando sea uno de los redundantes Domecq el que se quede de sobrero, porque si no ... la variedad no sería tanta.

Lo de Fandiño me parece bien aunque lo veo lleno de claroscuros. Si el carácter local del torero y su buen momento de forma lo justifican, el carácter de este matador convierte el evento en una puja arriesgada: hay posibilidades de que el sobresaliente adquiera un protagonismo no deseado. Pero en suma: la apuesta es interesante y hay que aplaudirla.

No repetiré el tópico de que igual le falta repertorio para matar seis toros porque eso ya lo dije cuando se anunció la corrida de El Cid y ... ya sabéis lo que pasó. Como profeta, no tengo precio.

Lo que no me parece defendible es lo de la segunda tarde. Por una razón básica y varias accesorias. La básica es que garcigrande no pinta nada en una efemérides de Bilbao. Esta ganadería simboliza las antípodas de lo que es, o debería ser, el santo y seña de nuestra plaza: el toro de Bilbao.

Es como conmemorar el dos de mayo izando la bandera francesa en Madrid y cantando la Marsellesa.

¿Juli y Ponce? Perfecto. Son los dos toreros que más y mejor han triunfado en Bilbao en los últimos años, con permiso del ausente Cid. Pero son dos toreros que andan demasiado sobrados con este tipo de toro. Ambos han cimentado su leyenda de Bilbao sobre la base de triunfar sobre toros que en otras plazas no suelen ver ni en pintura, especialmente en los últimos años.

Y eso no se va a dar en esta tarde conmemorativa. Preveo una tarde decepcionante.

Y en cuanto al acompañante, creo que debería ser El Cid y no Padilla. No sé si es de Salteras el que no ha querido venir, pero me temo más bien que a la junta le ha podido el morbo que atrae el jerezano este año. Y lo digo desde el respeto que le tengo, ya que por mi carácter me cuesta menos olvidar los sainetes que ha protagonizado que las buenas actuaciones con las que nos ha obsequiado. Pero con este ganado me temo que estaremos más cerca de lo primero que de lo segundo.

Comprendo la dificultad de traer a Ponce y Juli con otros toros que sin ser barrabases les creearan más problemas (Alcurrucén, Fuente Ymbro ...) pero si estamos conmemorando Bilbao, habría que ser más Bilbao que nunca, buscando a figuras que estuvieran dispuetas a hacer un gesto: la efemérides lo merecería. Pero ya se ve que en Bilbao las rebajas son en junio.

Bueno eran: ahora hay remate final en Agosto. Sigo en el siguiente comentario.

La selección de ganderías para las Corridas Generales consagra el principio tan grato a la Junta de deshacer el equilibrio tradicional entre ganaderías duras y blandas (comprendo el reduccionismo de estos términos, pero creo que ayudan a entendernos) para poder poblar la Aste Nagusia con los nombres de las figuras.

Lo que sucede es que con eso se renuncia, y no me cansaré de repetirlo, a lo que le ha dado personalidad a esta plaza: el toro de Bilbao. Y a la bonita costumbre de presionar, y a veces conseguir, que el necesario porcentaje de figuras se alcanzara sin menoscabo del equilibrio gandero gracias a que algún día las gandería duras y las figuras se solaparan (Ponce con Samueles o Juli con Victorinos; remontándonos más, una de las faenas más recordadas de esta plaza es una de Paco Camino a un Mihura de más de 700 kg)

Pero esto, que se hacía cuando la Fiesta no estaba amenanazada, ahora que sí lo está y por lo tanto habría que apretarse más los machos, no se hace.

Lógica que no comprendo y de la que culpo a toreros y apoderados. Esto no se levanta haciendo lobby, sino despertando pasión. No digo que todos los días en todas las ferias, pero el acomodamiento de las figuras hace que de las tres ferias "de gestos" que hay en el año, Madrid esté cambiando de piel hasta hacerse irreconocible, Pamplona viva en una dimensión propia desconectada de todo, tanto hacia fuera como hacia la mitad de sus propios tendidos, y Bilbao ... Bilbao paga una cuota a su historia en dos o tres tardes al año y el resto ... a parecerse a Sevilla.

¿Exagero? Sí, para lo que es la realidad actual, pero no si analizamos la tendencia. Empezamos por convertir la corrida de junio en un esperpento, y como nadie reaccionó, nos ha ido extendiendo el modelo a Agosto. El 50-50 ganadero ha pasado a la historia, y la presencia física que se exigía al 50 "comercial" se está rebajando ante la indiferencia de la mayoría del público.

Todavía estamos bien (en comparación con el resto de plazas de primera Bilbao es un lujo) pero estamos en una mala dirección.

Y aclaro el comentario en le que aludo a Sevilla: en absoluto desprecio a la Maestranza. Pero creo que la pluralidad de estilos da riqueza e la Fiesta: en toros, toreros ... y plazas. Me gusta que cada plaza sea reconocible: que Madrid sea Madrid; Sevilla, Sevilla; y Bilbao, Bilbao. Con las virtudes y defectos propias de cada una y sin sincretismos.

Por último: parece, salvo que en Septiembre haya novedades o que se le haya olvidado anunciar algo para Mayo, que una vez más las efemérides se celebran eliminado la novillada ANUAL (vergüenza debería dar esto a los rectores que se pasan el día diciendo que Bilbao es la mejor plaza del mundo) >>

Cincinato, aficionado de Bilbao

Cuestión de fe. (Análisis de los carteles de Zaragoza)

Presentados los carteles del abono zaragozano, una parte de ellos para ser más exactos, la cosa se ha quedado igual que estaba. Para este camino no hacía falta alforjas, pensarán algunos. Han sido como una ducha fría para la ilusión por el cambio, una vuelta a la cruda realidad de la plaza. Los cuatro carteles presentados bien podrían ser perfectamente de años anteriores. Aunque no es menos cierto que es prácticamente imposible revertir el desasosiego del tendido maño programando únicamente dos novilladas, una concurso y tres jinetes. Los milagros en Lourdes. Son cuatro festejos de cinco años de gestión, una gota en el océano. El abonado tendrá que creer en que la cosa mejore. Que la nueva empresa sea de malos principios y de buenos finales. Cuestión de fe. No queda otra.

El festejo de rejones y la corrida concurso son un calco de años pasados. Las dos novilladas poco dicen sin ningún nombre de lo alto del escalafón novilleril (Sergio Flores, Conchi Ríos, Javier Jiménez, Fernando Adrián...) si bien, por fin se trata al novillero aragonés como bien merece y en el ruedo se ganó. De rejoneadores, estando Pablo Hermoso de Mendoza en América, deberían haber sido acartelados Diego Ventura o Leonardo Hernández, o los dos.

La corrida concurso sigue, con buen criterio, el formato y la filosofía del éxito artístico del 2011 aunque se echa de menos a Javier Castaño. Al igual que los toros de Felipe Bartolomé, Juan Luis Fraile y Adelaida Rodriguez se ganaron su repetición, el torero salmantino es, seguramente, el mejor lidiador actual para poder enseñar la bravura de un toro, además de haber triunfado en nuestra plaza los dos últimos años.

Se agradece por necesaria, y ampliamente demandada por parte del aficionado, un punto de contacto en el mundo de internet. Por fin, Zaragoza tiene página web, y conociendo al responsable de la misma, será buena, dinámica y útil. 

El comienzo, para ser sinceros, no ha sido el mejor. La DPZ y la actual empresa son corresponsables del chasco. El acto público de presentación de los carteles al aficionado fue fiel reflejo de las prisas y cierta improvisación con las que se ha hecho todo, desde allá por Noviembre cuando esto echó a andar. Como decía Juncal, las prisas no son buenas consejeras para el mundo del toro. Seguramente, una de las causas de no haber presentado todo el primer ciclo haya sido la premura de tiempo con la que se han hecho los carteles, por esta razón y porque no queda otra, el abonado de temporada tendrá que realizar un acto de fe, y esperar que Serolo y su equipo, reviertan esta desazón. Que falta hace.

El aficionado intransigente

El periodo actual que vive (o sufre) la tauromaquia es, cuanto menos, desalentador. Al igual que ocurre en los Picos de Europa con el oso cantábrico, el toreo también corre el peligro de asistir a una próxima extinción de algunas de las especies más características de lo que siempre fue su particular fauna, y no me refiereo precisamente a los encastes arrinconados, que también.

El aficionado intransigente, tan perseguido y a la vez tan escaso. Aquel que vive con pasión su afición. El riguroso. El devorador de libros taurinos y videos de faenas en youtube. Ese que apunta los números herrados a fuego de los toros en una libreta de anillas para su posterior consulta. El que se fija en el toreo a caballo de los picadores o la forma de colocar las zapatillas de los matadores en el cite. Ese fulano que echa las muelas cuando sale un capote por encima de la barrera o a través de la tronera del burladero. El que silva cuando se hace la rueda al toro para hacerle caer del mareo. El que reniega del superfluo y premia al honrado. Aquel que adora el tercio de varas y se conoce cualquiera de los quites que de muy de vez en cuando se ven en el ruedo. El que ovaciona una buena estocada de las que la propia vida del matador entra en juego. Ese aficionado que tiene tan interiorizada la seriedad y la historia de este arte que no va a permitir que sea banalizado por alguien recién llegado. Siempre amigo del palco presidencial cuando nadie lo es, y viceversa. El que lee blogs taurinos, bueno, esto no tiene porqué, pero ayuda.

Joaquín Vidal en el Tendido de Las Ventas

En una época donde la trivalización del rito taurino se extiende como la gripe en un diciembre lluvioso, este tipo de aficionados son más necesarios que nunca. Instructores de nuevos y buenos aficionados, defensores del rigor y enemigos de la chamba taurina. Tipos sin prejuicios y amantes del toro bravo. Severo e inflexible pero de educación contrastada. Respetuoso. De ideas fijas e inflexibles creencias taurómacas. Duro en la controversia pero abierto y dialogante con aficionados disidentes.

Sin ellos, a esto le queda cuatro telediarios. Actúan de salvaguardas contra el tsunami recaudatorio patronal y la comodidad perenne de las actuales figuras. Con menos éxito del deseable, pero menos es nada.

El aficionado intransigente, un grano en el culo para muchos taurinos. Imprescindible, para los menos.Yo me incluyo en el segundo grupo. ¿Y ustedes?

EDITORIAL sobre El Pliego para la Plaza de Toros de Zaragoza

No es el pliego que yo hubiera hecho. Ni de lejos. Con la confección de este documento, la DPZ parece más la sala londinense de subastas Christie´s, que un ente público, regulador y responsable de la explotación de una Plaza de Toros como La Misericordia. Leído y releído, creo que la plaza irá al mejor postor. A aquel que las ponga. Para el que más capital arriesgue. Premia al imprudente y retrae al sensato. Corremos el riesgo de que aparezca un suicida ofreciendo lo que no tiene, el oro y el moro, que haga posteriormente insostenible la gestión de la plaza en términos económicos. Un límite razonable por arriba hubiera solucionado este problema. Dejarlo abierto es una locura con afán recaudatorio. ¿Y qué más da la Fiesta en Zaragoza?

Nada más, y nada menos, que el 67% de la valoración depende de la aportación económica de la empresa. De ese porcentaje, algo más de la mitad irá a las arcas de la DPZ vía canon y a través de una participación en la facturación de los espectáculos no taurinos. La otra parte de la aportación redundará en beneficio del aficionado, en una rebaja de las localidades y los abonos. Si que es cierto, que esta última parte referente a los descuentos en taquilla, bien gestionado y promocionado, podría llegar a ser más una inversión que una aportación.

El pliego, además de recaudador, se aleja del intervencionismo público y deja libertad en la programación y la gestión, salvo por el yugo económico que impone. Deja manos libres. ¿Es esto necesariamente bueno? Yo no lo creo. Hay ciertos temas de la gestión empresarial taurina que un documento de bases reguladoras para la explotación de una plaza de toros, como es el caso, debería contener. Recuerdo que la empresa de Madrid, la que se cita como la primera plaza del mundo, no va a articular la domiciliación bancaria de los abonos hasta que no se lo ha obligado el pliego. Así de triste.

Éste que nos ocupa no mienta absolutamente nada de presencia en internet y redes sociales (luego sucede que la plaza de toros de Zaragoza no tiene ni página web), no fomenta la afección del espectáculo entre los jóvenes y pasa absolutamente de soslayo por la promoción y difusión de la Fiesta de los Toros, tan necesaria en estos momentos. Ni mención hace de posibles otros usos o aprovechamientos del inmueble para los aficionados, por no hablar de posibles colaboraciones o complementariades con otras empresas del sector terciario. 

Para la experiencia profesional vuelven a incidir en la meramente taurina y desprecian la posible capacidad en la gestión empresarial de los equipos que se presenten. En este tema, un aspecto positivo es que abre la puerta a la participación de más empresas ajenas al oligopolio que vive el sector taurino.

El cambio de última hora para volver a imponer la obligatoriedad de la celebración de la Corrida Concurso parece un caramelo para tener al aficionado contento. Me alegro que siga este festejo pero, al menos en lo que a mí respecta, no modera mi descontento con el pliego en términos generales. 

No todo es crítica.  Me agrada la idea de sacar las becerradas a localidades de la provincia, sin embargo, creo la final debería celebrarse en la capital. La promoción para los toreros aragoneses es novedosa y atractiva, y es plausible el apoyo a las escuelas taurinas de la ciudad que no pasan por su mejor momento.

Habría mucho más que comentar, pero habrá tiempo para ello. Una vez se publique el pliego de condiciones en el BOP, las empresas que quieran postularse dispondrán de 15 días para presentar sus ofertas. Impacientes estamos de saber quiénes serán los valientes. La prueba definitoria de cuán bueno es el pliego será la cantidad de empresas que se presenten, y sobretodo, cuáles sean éstas. Sea lo que sea, que sea para bien.

No es lo mismo predicar que dar trigo

De vuelta al tajo. Inexorablemente, todo lo bueno se acaba. De vuelta al calor del hogar uno se encuentra con desagradables sorpresas en el asunto zaragozano taurino, al menos, desde nuestro personal prisma.

En declaraciones a la revista Aplausos, el nuevo Diputado Delegado de la DPZ en Asuntos Taurinos, a la sazón, responsable de la Plaza de Toros de Zaragoza, ha desgranado parte de las grandes líneas del próximo pliego de La Misericordia.

Juan Arbonies, viene a decir lo siguiente:

“Son los técnicos de la Diputación los que están elaborando a su libre albedrío el pliego, pero uno de los aspectos en los que he insistido es que reduzcan el número de festejos. Les informé que las plazas de primera categoría deben organizar al menos 15 festejos, por lo tanto, pienso que un número correcto será de 17. De ser así, los festejos se reducirían de 23 a 17, seis menos. Debe primar la calidad a la cantidad”.

“se va a pensar en la situación actual del país. Debo confesarte que no sé el canon que se pagaba antes ni quiero saberlo, pero estoy seguro que el de este año se adecuará a las circunstancias”

"Ha bajado considerablemente el número de abonados y esta pasada feria ha habido unas entradas preocupantes. No creo que todo se lo debamos achacar a la crisis. Hay que devolver la ilusión a todos aquellos que se fueron de la plaza y que Zaragoza vuelva a ser lo que siempre fue. Hay que levantar la Fiesta en Zaragoza”. Con respecto al anterior pliego admite “que no va a servir de base para elaborar el actual. El que había antes está totalmente eliminado y ni siquiera va a servir como consulta”.

Resulta que la principal solución a nuestros males, según la DPZ, reside en la reducción de festejos. En ventilarse seis festejos, seis, del metraje actual. De veintres a diecisiete. Tienen pensado mutilar la plaza de temporada en un 24% respecto a la actual, que se dice pronto. En esta decisión de la Diputación subyace un alivio económico para la empresa entrante de modo que, se supone y ya es mucho suponer, ésta disponga de mayores recursos para confeccionar carteles de mayor fuste. Esa frase tan bonita como frágil de primar la calidad sobre la cantidad. Quien se la crea, suerte para él. 

En la propuesta de la DPZ, ese mayor margen de maniobra para la empresa que supuestamente redundará en una mayor calidad de carteles, proviene de reducir los gastos en festejos deficitarios, en resumen, quitar parte de aquellos festejos que supongan ruina en la cuenta de pérdidas y ganancias. El pagano de esta alternativa no es otro que el abonado. Ese aficionado que sustenta la plaza, ese aficionado fiel que va a la plaza llueva o truene. Ese aficionado que planifica sus visitas de fin de semana al pueblo para ir a las novilladas. Ese, justamente ese, es el que va a pagar la factura de la reducción de festejos. Por afición dirán.

Pudiendo estar en consonancia, aunque con matices varios, que reducir la presión económica al empresario de turno puede revertir en una mejora final de la Fiesta de los Toros, existe otra vía para tal fin que reside en el famoso canon de arrendamiento. Que el propietario, en este caso la administración pública, baje los alquileres del inmueble. Un impuesto de explotación como cualquier otro. En ese caso la factura la tendría que pagar la DPZ. Todo parece indicar que la Diputación Provincial de Zaragoza prefiere que la factura la pague el aficionado y la Fiesta, y no sus arcas de reparto comarcal. Porque tengan por seguro que, de esos seis festejos que podrían desaparecer, los más van a ser novilladas. Y sin novilladas no existe futuro alguno, ni para nuestra plaza, ni para nuestra Fiesta. 

Vistos los primeros pasos de los actuales responsables de la Plaza de Toros de la Misericordia, parece resultar más sencillo para un político colocarse el pin taurino delante de un micrófono que en el despacho cuando hay que echar cuentas. Tan rimbombantes eran, y son, las palabras en defensa de la Fiesta del partido que preside la DPZ, tanto a nivel regional como nacional, que uno se acuerda de aquello que dice lo de no es lo mismo predicar que dar trigo.


Lecciones ajenas, las justas.

Siempre he pensado que dar lecciones en casa ajena es de mala educación. De listillo y sabelotodo. De meticón. De querer tener vela en todos los sepelios a base de un supuesto conocimiento o estatus que no respalda ningún titulo si no es el de engreído o fatuo. Al final, cada uno, su casa, se la gestiona como uno quiere o puede.

Aún sin acabar la Feria del Pilar ya habían salido voces discordantes sobre el excesivo metraje del ciclo pilarista. Por esos Mundos de yupi, por las troneras del Burladero o por las Molestias que tienen las prisas, ya han sentenciado desde su confortable sillón de despacho madrileño que los maños, además de ser cabezotas y nobles, no tenemos medida con las cosas. ¡Que la Feria del Pilar es mas larga que la misa de los infanticos, hombre! Que ya es decir.

Lo siento en el alma por esos profesionales de la critica taurina que después de chuparase - perdon por ser tan soez-, mejor dicho, de cubrir toda la temporada taurina por esas plazas de provincia, llegan a Zaragoza con el deposito bajo mínimos y con unas ganas de volver al calor del hogar que ni el del anuncio de los turrones. Y claro, tragarse nueve corridas de toros, mas dos festejos adicionales -novillada y rejones- es un esfuerzo impagable que ni siquiera la afición sedienta de toros de una ciudad como Zaragoza puede justificar. A modo de apunte y sin intención de molestar a nadie, quería recordar que son muchos los aficionados maños que sólo disfrutan de su pasión esos nueve días al año. Nueve de los trescientos sesenta y cinco días. Tampoco me parece excesivo. A unos les pagan por hacer su trabajo, los otros, esos mismos que luego consumen la critica taurina en los medios de comunicación, pagan religiosamente, y no sin esuerzo, sus nueve tardes de toros. Y luego hay gente que se las quiere reducir a media docena, y gracias. ¡Y un carajo! Así yo también soy empresario, de toros, o de teles.

Que la plaza esté semivacía, o semillena -según se mire-, nos duele a todos. A algunos el dolor se les localiza en el bolsillo, a otros en su pereza y a los más, en su corazoncito taurino y maño.

Y no me vengan con gaitas de que con esas entradas la plaza es insostenible. ¿Insostenible para quien? Para la empresa, negativo. Las cuentas salen aunque no den para comprarse una finca. Quizás todos deberíamos reflexionar sobre nuestra cuota de responsabilidad en la deserción de la gente, pero reducir el número de festejos no es mas que un parche a modo de puñetazo en el bazo del aficionado que ve menguados sus días de vino y rosas por el desatino, impericia o la vagueza de todos. Como no somos capaces de llenar esta plaza, nuestra querida plaza de la Miserocordia, mas allá de dos días, echemosle la culpa al empedrado, a la crisis o al Sursum Corda, y mutilemos una feria que siempre fue, y no debería dejar de ser nunca, una de las más importantes y largas del calendario taurino español.

Lecciones ajenas, las justas.

Decálogo de debilidades en la gestión empresarial taurina

Me pidieron los amigos de la Peñaflorense que escribiera algo para el fanzine taurino RIPAMILÁN que periódicamente edita y publica la peña. Este es el resultado:


LA GESTIÓN EMPRESARIAL TAURINA

Cuando ya hemos consumido la primera década del siglo XXI, podemos concluir que el proceso de transformación y evolución de la sociedad civil durante estos últimos años es imparable y esplendorosa. En paralelo a esta transformación civil, los engranajes que actúan como palanca motriz de esta sociedad, con el tejido empresarial como punta de lanza, han experimentado un desarrollo y progreso brutal en su gestión diaria y organización integral. Basta con hacer un ejercicio de memoria selectiva para recordar cómo funcionaba el sector servicios en los años noventa y cómo se articula en la actualidad. Subsectores como el de las comunicaciones, turismo, hostelería, ocio, cultura y espectáculos, entre otros, han migrado su gestión empresarial hacia la profesionalización y con un foco claro y claramente identificado: el cliente, y más concretamente, el de satisfacer sus demandas.

Sin embargo, en lo que se refiere a la gestión empresarial taurina no podemos ofrecer un discurso tan positivo y esperanzador. No olvidemos que los espectáculos taurinos, a pesar de su excepcionalidad y su componente artística y cultural, no es más que un servicio que pretende satisfacer una necesidad o demanda de cierta parte de la población. 

Parece razonable pensar que el sector empresarial taurino no está precisamente en la vanguardia de la gestión y dirección empresarial. Más bien todo lo contrario. Resulta suficiente y muy clarificador para darse cuenta de esta preocupante situación, hacer un repaso a lo largo de las actuaciones cotidianas ejecutadas por las empresas que rigen los destinos de las principales plazas de toros españolas. Mientras el taller de nuestro barrio ya ofrece coger cita previa por su página web o tiene tarjeta de fidelización para sus clientes, las empresas taurinas han quedado ancladas en prácticas de épocas pretéritas. 

Yendo a lo concreto, se pueden identificar dentro del actual sector empresarial taurino graves deficiencias en la organización e inexplicables carencias en la promoción y difusión del espectáculo. Nombraremos un decálogo de debilidades concretas en la gestión empresarial taurina contemporánea, que a nuestro parecer, descubren un inmovilismo y conservadurismo taurino acuciante y preocupante para el mismísimo futuro de la Fiesta de los Toros: 

1) Escasa y pasiva presencia en internet y exiguo aprovechamiento de las redes sociales.
Por lo general, las empresas taurinas no invierten lo que la lógica de empresario indica en su presencia en la red, teniendo, en el mejor de los casos, páginas webs desfasadas, estáticas y de obsoleto diseño. Si damos por buena una aproximación estadística que habla de una audiencia potencial de casi nueve millones de aficionados a los toros en España que usan internet, parece, cuanto menos, un desperdicio sustancial el no utilizar este altavoz para aprovechar una interactividad recíproca para con el aficionado que a la postre, es el cliente final. En similares términos, pero con aún más pobres conclusiones, se puede hablar del aprovechamiento de las redes sociales por parte de las empresas taurinas. Alguna de ellas ya han dado los primeros pasos, sin embargo, ya es tarde, se ha perdido un tiempo precioso que no volverá.

2) Desafección empresarial por el aficionado y miopía de marketing.
Mientras en otros espectáculos el aficionado o seguidor es, ante todo, el cliente, para muchas empresas taurinas el aficionado a los toros es observado y tratado como alguien molesto y disidente que destaca por sus protestas e inconformismo visceral y continuo. En teoría económica a esta actitud empresarial se le llama miopía de marketing, en otras palabras, definir el mercado al que se dirige (aficionados) en términos del producto (carteles de toros y toreros) y no de la necesidad que satisface (emoción, entretenimiento, disfrute…), basando sus decisiones de empresa en base a las circunstancias que ocurren en el momento y no sobre el futuro. Mientras, según mi criterio, las decisiones estratégicas de un empresa, y en las empresas taurinas también, deben depender de los deseos y necesidades de los clientes reales y potenciales, en este caso de los posibles futuros aficionados y de los ya establecidos, y nunca de los servilismos y peajes (réditos ganaderos, tráfico de influencias, intereses privados comunes…) que tiene el propio producto, en este caso, la contratación de toros y toreros.

3) Inmovilismo en la búsqueda de nuevos aficionados o emergentes nichos de mercado.
Lamentablemente se terminaron aquellas épocas donde las plazas se llenaban por generación espontánea. Hoy en día, la oferta de ocio es enorme y cada vez se hace más complicado captar a advenedizos en la materia. Es necesario, ahora más que nunca, construir puentes que faciliten al máximo que, si alguien quiere ir o tiene un interés incipiente en los toros, tenga lo más sencillo posible acudir a una plaza de toros. En ese aspecto hay un gran margen de maniobra en la racionalización y segmentación de los precios del espectáculo y en la promoción de la Fiesta que, actualmente, brilla por su ausencia en la mayoría de las empresas taurinas.

4) Hermetismo y ocultismo premeditado del producto más allá de las dos horas de corrida. 
Han sido varios los aficionados que relatan cómo su primer recuerdo taurino se localiza en la Venta del Batán, cuando su abuelo, lleno de ilusión, llevaba a su pequeño nieto a ver los toros que iban a ser lidiados en la próxima Feria de San Isidro. Estos mismos aficionados ya no pueden hacer lo mismo con sus descendientes. Este es sólo un ejemplo demostrador de cómo, en la actualidad, se imponen los cerrojos y el guardia de seguridad que impide el acceso, mientras hace no muchos años prevalecía la entrada libre y las puertas abiertas. Resulta determinante enseñar el producto, abrir las puertas y contar la historia de este maravilloso arte, de tal manera que sirvan de aglomerante para la creación de vínculos afectivos entre el aficionado y la Fiesta.

5) La ausencia total de responsabilidad social empresarial como contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental de la sociedad.
Lamentablemente, es cada vez mayor la desafección que una buena parte de la sociedad tiene hacia la Fiesta de los Toros. Motivos son varios. Aunque, independientemente de las causas, las empresas taurinas tienen parte de responsabilidad en este aspecto, concretamente lo que se denomina “responsabilidad social empresarial o corporativa”. La mayoría de ellas desconocen e ignoran la importancia de una contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental. Devolver a la sociedad parte de lo que nos da. Ni más ni menos. Existen multitud de acciones en la gestión empresarial taurina diaria que, sin mucho esfuerzo y dedicación, repercuten positivamente en la Fiesta a través de la sociedad y sus sectores más desfavorecidos.

6) Limitada e improvisada planificación estratégica sin unos objetivos claros, definidos y medibles.
Desconozco si lo hacen, aunque me temo que no, pero toda empresa, las taurinas entre ellas, deberían tener definido y documentado un plan estratégico de donde se infiriera una estrategia empresarial que nazca como el resultado de un estudio del entorno y un análisis del potencial interno de la empresa y de la plaza que gestionan, desgranando unas líneas estratégicas a alcanzar concretadas en objetivos a corto y medio plazo. Sólo desde una reflexión estratégica y a través de herramientas y metodologías de contrastado éxito en otros sectores industriales y económicos, se pueden definir las bases de actuación y gobierno de una empresa. Qué quiero conseguir, y cómo lo voy a hacer. Dejarlo todo a la aleatoriedad de la temporada no parece el mejor camino para la consecución de unas metas. En cuestiones de dirección estratégica de empresas está ya todo inventado y hay suficiente bibliografía disponible para el que tenga voluntad de implantarla.

7) Equipos profesionales en la dirección elegidos por dinastía o libreta de contactos en lugar de hacerlo por criterios de preparación y capacitación en la gestión.
Muy relacionado con el punto anterior, y con el objeto de dotar de rigor y profesionalidad a la gestión diaria de las empresas taurinas y poder implantar herramientas y metodologías innovadoras en la dirección de empresas, es necesario disponer de profesionales competentes y capacitados para ello. Al igual que es importante manejar y conocer el mundillo taurino, también lo es estar formado en la dirección y administración de empresas, y sobre ello, tenemos en nuestro país excelentes profesionales formados en los más reputados másteres sobre la materia, esperando a ser llamados para colaborar en la gestión de las principales plazas de toros. Por ello, el que suscribe siempre ha defendido que en los pliegos de adjudicación, puntúe el equipo profesional de cada empresa, valorando su currículo formativo y profesional en la dirección y administración de empresas, entre otros aspectos a parte de los meramente taurinos.

8) Una actividad empresarial circunscrita únicamente al periodo de ferias, aniquilando cualquier tipo de actividad sociocultural de índole taurino el resto del año.
Debe desaparecer la temporalidad en la gestión. Es inconcebible que un inmueble tan pintoresco y excepcional como una plaza de toros sea un edificio donde únicamente haya actividad taurina una docena de días y el resto del año se eche la persiana. Esta desidia empresarial que provoca tal infrautilización y desaprovechamiento de las posibilidades que un edificio como una plaza de toros ofrece, repercute negativamente en mantener latente la afición por la Fiesta y en generar nidos para el nacimiento de nuevos aficionados.

9) Exiguo el valor que se le añade a la entrada o el abono de temporada que el aficionado paga en taquilla.
O lo que es lo mismo, además del espectáculo, es necesario edificar alrededor de él una serie de servicios para el aficionado (valor añadido) que le faciliten o le hagan más atractivo su consumo. A modo de ejemplo, la Plaza de Toros de Campo Pequeño en Lisboa ha renacido, después de estar a punto de fenecer de inanición, en base a una oferta lúdica y hostelera alrededor de la plaza antes y después del festejo. Existen posibilidades infinitas, el principal escollo actual es la poca voluntad de ponerlas en práctica.

10) La temporalidad de las adjudicaciones y el cortoplacismo empresarial choca frontalmente con la promoción y difusión de la Fiesta.
En este aspecto, las empresas taurinas comparten culpas con los redactores de pliegos, habitualmente la Administración Pública. Como nadie espera altruismo para la promoción y salvaguarda del futuro taurino por parte de las empresas, deben ser los propietarios de las plazas de toros los que en sus concursos de adjudicación fomenten y faciliten la promoción y difusión de la Fiesta, estableciendo criterios que favorezcan estos términos. Si bien no es menos cierto que, a pesar de la temporalidad de los contratos de adjudicación de las plazas de toros, las empresas taurinas pueden hacer mucho más de lo que hacen en el impulso y estímulo de la Fiesta sin tener que poner excesivos recursos y dedicación en ello.

Para finalizar, comentar que, aunque este texto contiene la visión individual y propia del que firma, muchas de las ideas que se citan han sido propuestas por otros aficionados, con las que, por cierto, no puedo estar más de acuerdo.

Dos joyas de la blogosfera taurina que no deben dejar de leer

Ya conocéis que no soy muy favorable a los copia y pega para el blog. Aunque de peor calidad, prefiero el contenido propio. Sin embargo, siempre hay excepciones que por su interés y excelencia justifican saltarme mi ideario bloguero. Esta es una de esas ocasiones. Me voy a permitir el lujo de enlazar dos interesantísimos posts de dos colegas blogueros taurinos que hablan de la Fiesta de los Toros desde dos prismas diferentes a los habituales y de los que desde este blog, hemos discutido detenidamente en el pasado.

No os los podéis perder.

1) El Cliente, por Ignacio Sánchez-Mejías. Refelexión sobre el trato que las empresas dan a su verdadero cliente.
http://blogs.abcdesevilla.es/desdeeltendido2/2011/09/30/el-cliente/


2) La importancia de los toros en la economía española, por Juanma Lamet. Conferencia en la Universidad de La Rioja sobre la importancia de los toros en la economía española.




Editorial sobre la Feria Taurina de El Pilar 2011

A tenor de los numerosos comentarios que ha provocado la presentación de los carteles de la próxima Feria Taurina de El Pilar 2011, estamos ante una Feria que, al menos, indiferencia, no suscita. Primera prueba de que, aunque los tendidos estén semivacios, existe una afición latente que acudirá a las taquilla el día que le guste lo que le oferten.

La feria de este año mejora considerablemente (cosa no difícil) la del año anterior, sin embargo, en términos generales, no está a la altura de la categoría de nuestra plaza bicentenaria. Cualquier feria que no pare la sangría de abonados prófugos de estos últimos años no es suficiente, y la de este año no parece la mejor para tan imporante meta. Espero equivocarme. Por cierto, estaría bien que la empresa hiciera pública la evolución del número de abonados en sus años de gestión.

Alabamos, y así lo manifestamos, la información adelantada por la empresa en sendos comunicados, el primero vía carta al abonado y el segundo a través de nota de prensa a los medios de comunicación, en relación al trabajo previo en campo y despachos para la confección de los carteles. Las combinaciones finales contienen novedades y omisiones respecto a los nombres adelantados por la empresa. Estos cambios entran dentro de la normalidad de un proceso complejo y arduo de construir una serial de este metraje, siempre y cuando, la empresa explique claramente y con detalle el porqué de dichos cambios. En caso de no hacer públicos los motivos, las dudas y suspicacias aparecerán por parte de la afición y para sucesivos años, si así los hubiere, este tipo de información adelantada por esta empresa quedará en simple papel mojado.

Como ejemplo claro de este comentario, al aficionado le extraña considerablemente que en primavera haya reseñada una corrida de Ana Romero en el campo para Zaragoza, a principios de Agosto desaparezca de la lista y treinta días después vuelva a aparecer.

Desde este blog, que defendemos una Fiesta variada y diversa en el aspecto ganadero, compartimos la distribución de encastes de la feria (5 Domecq, 1 Santa Coloma, 1 Nuñez, 1 Veragua y 1 Cuadri) si bien, algunas de las ganaderías incluidas en este reparto no tienen la categoría suficiente para la idem de nuestra plaza. 
Como desagradables sorpresas aparecen, por motivos desconocidos, la ganadería de Las Ramblas, aunque viendo la terna que le dará muerte podemos intuir las causas de dicha inclusión, y la ganadería de Nuñez Benjuméa, gran desconocida que apenas ha lidiado alguna novillada en plazas de segundo nivel durante los últimos años. Tampoco parece haber méritos aparentes, más bien todo lo contrario, en la aparición de los toros de Juan Pedro Domecq con remiendos del segundo hierro de la casa, la ganadería de Parladé, después de su desafortunada presencia en el ciclo de primavera.
Creemos justas y acertadas las inclusiones de Antonio Bañuelos, Nuñez del Cuvillo, Ana Romero, Prieto de la Cal y Cuadri por sus éxitos cercanos en nuestra plaza, y comprendemos la incorporación del hierro de Alcurrucén, que, aunque tiene oscuros pasajes en la historia cercana de la Misericordia, es una ganadería con gran trayectoria en las plazas más importantes de nuestro país.

En lo que respecta al grupo nominativo de toreros que tomarán parte en la feria, destaca sobremanera las ausencias de Morante de la Puebla y Julián López "el Juli". El primero ya ha anuciado que, por motivos de planificiación del próximo año, descarta aparecer en las últimas ferias de la temporada, véase Logroño y Zaragoza. El caso de El Juli es más incierto ya que, tanto empresa como el propio matador, declararon hace apenas un mes que su presencia en Zaragoza era más que probable. De hecho, su propia cuadrilla comentaba, en conversaciones públicas cercanas en el tiempo, que venían el día 11 de Octubre. 

En cuanto al resto de toreros, supongo que cada aficionado, según sus gustos personales, destacarán ausencias notables e inclusiones injustificables. Desde nuestra opinión, a la feria zaragozana le falta remate en general y en particular, no existiendo ningún cartel cien por cien rematado. Será difícil que se cuelgue el cartel de "no hay billetes" alguno de los días. Echamos en falta un "acontecimiento especial" o el doblete de alguna figura, y añoramos algunos nombres que por merecimientos propios deberían estar acartelados. El caso más cruel e injustificable es el de Diego Urdiales. Una vez más. Con este torero surgen siempre comentarios sobre las causas de sus ausencias en las ferias, unos hablan de insensibilidad empresarial, otros de exigencias del entorno del torero, en cualquiera de los casos, viendo alguno de los nombres acartelados, no existe razón objetiva para argumentar su ausencia si no es la falta de afición por los toros. Otros nombres ausentes que desde nuestra opinión deberían haber entrado serían el de Juan Mora, una representación mejicana y de alguno de los interesantes novilleros que han tomado la alternativa este año (Jiménez Fortes, Esau Fernández o Juan del Álamo).

La representación aragonesa está más que justificada viendo a los bautistas, los vegas, los abellanes o los ivanes garcías. Para tragar con toreros de nulo interés, parece preferible ver a los de la tierra.
Reconocer por acertada y merecida la inclusión de Serafín Marín, David Mora, Fandiño y Castaño. ¿Y Urdiales?

Por cierto, siendo Zaragoza una plaza donde han tenido numerosas despedidas los toreros que ser retiraban de la profesión, choca que este año no esté Manolo Sánchez para decir adiós a una afición que siempre le tuvo en gran consideración.

De las novilladas, la que abre la Feria vuelve a estar sesgada por intereses ajenos al del aficionado y la meritocracia salvo en el caso de Javier Jiménez. Mejor pensada está la novillada que echará la persiana de la temporada zaragozana aunque, una vez más, se vuelve a minusvalorar a Miguel Cuartero. Y aunque a mí me afecte más de soslayo, puntualizar que es otro año, y ya van unos cuantos, que no viene Pablo Hermoso de Mendoza.

Como corolario, si el listón de calidad lo marca la feria del año pasado, hemos mejorado considerablemente, si por el contrario, no nos conformamos con tal mediocridad y deseamos para nuestra plaza una feria de fuste y referencia en la temporada española, los actuales carteles se quedan considerablemente lejanos a tal ambición. La recién terminada Feria de Bilbao, donde la presentación y juego de los toros han rayado a gran altura, podría ser un buen arquetipo en el que fijarse.

Buena Feria a todos.


Refrito vacacional de noticias y opiniones taurinas

Son días de asueto. Vacaciones, lo llaman algunos. Quien más o quien menos cambia su residencia habitual para huir de la rutina y desconectar de los quehaceres y problemas diarios que el resto del año manchan la impoluta felicidad de cada cual.

Uno también se relaja en ambientes diferentes a los habituales, desconectando parcialmente de sus pasiones y hobbies. Incluido toros. Habréis notado un descenso de actividad en El Toro de la Jota. Pues si, intentamos, por eso de limpiar los chacras y desintoxicarnos un poco de astas y taurineo, no encender la internet taurina al ritmo que lo solemos hacer en meses cotidianos. Eso no es óbice para seguir atento a varios de los importantes acontecimientos que van sucediendo en el grueso Agosto taurino.

El pasado Sábado, como varios aficionados maños más (Ver crónicas de Paco Martínez y David Díez de LCB), acudimos a ver el mano a mano aragonés en Pedrola. Magnífica iniciativa que, si bien no tuvo la afluencia deseada en los tendidos, si que resultó entretenida, destacando sobre el resto, el toreo de muchos kilates que ofreció Miguel Cuartero en el cuarto novillo de Los Maños, por otro lado, el mejor de la tarde. Vimos en Miguel virtudes que en otros tiempos demandamos. Claridad de ideas, y actitud. Ganas de comerse el mundo. Ganas de vivir de la muleta. Y gusto, mucho gusto.

La empresa que gestione la plaza de toros de Zaragoza durante el 2012, sea cual sea ésta, debería programar este mano a mano en el ciclo primaveral, si en ella concurre la mínima visión empresarial. ¿Cúal será? Nadie lo sabe, lo que si parece cierto es que corren turbulentas las aguas por las oficinas de La Misericordia. Algo adelanta al respecto Corrochanito en su blog.

http://sanchezimanol.blogspot.com/
Imanol Sánchez puso todo de su parte para contentar a sus paisanos si bien el resultado artístico no llego a las cotas anheladas por todos. Lo mejor, con la tizona. Un cañón. Perdón, lo mejor de todo vino al día siguiente, cuando el novillero de Pedrola, promocionó la tauromaquia entre los más pequeños (Ver enlace). Iniciativas como esta son admirables y plausibles y honran al que las organiza, aunque dejan bien a las claras el gran déficit actual de promoción de la Fiesta por parte de los profesionales más influyentes, y el inmenso potencial de trabajo por hacer que existe en esta dirección. Menos sesión de fotos en el dominical y más interactuar con los futuros aficionados.

Dos apuntes más. El novillero aragonés Pepe Mayor, natural de Tarazona, tomó la alternativa el pasado domingo en la plaza mexicana de Cadereyta. Mis respetos y parabienes para él. ¿Le veremos en Zaragoza para El Pilar? Dicen los mal pensados que en la Diputación le ha salido un muy buen apoderado.

Por último, comentar una curiosa declaración de Jose María Manzanares el otro día a través de twitter. Decía lo siguiente el matador alicantino: "@JMManzanares Muy contento hoy con los de la Quinta, me gusta mucho ese encaste, y el primero lo disfruté mucho. Málaga como siempre, encantadora de arte". Creo que le falló el subconsciente. Quiso decir ganadería cuando dijo encaste. Sino, ¿por qué nunca le vemos matar otras ganaderías de encaste Santa Coloma-Buendía? Desde aquí le damos varias ideas. Para el próximo año que se apunte a matar corridas de Felipe Bartolomé, Flor de Jara, Rehuelga y otras más que seguro él también conoce. Encantados estaremos los aficionados de ello.


Mis contradicciones de aficionado

Enganchón y desarme de José Tomás en Valencia
A lo largo de un vida de aficionado, muchos de nosotros vivimos auténticas contradicciones internas con nuestra manera de sentir, disfrutar y amar el toreo. Quien más, quien menos, ya tiene conformado su concepto o forma de torear que más le emociona, sin embargo, ésta puede mutar o diverger en el tiempo a medida que pasan los años pisando plazas de toros. Incluso, el mismo paisaje, ecosistema o dependencia donde se produzca el toreo puede influir y hacer variar nuestra percepción sobre lo que sucede en el ruedo. De repente, puede satisfacerte una faena que en otra plaza no le hubieras dado importancia. A mi me ha sucedido. 

A riesgo de simplificar en demasía, para mi forma de ver el arte de la tauromaquia, diferencio o distingo dos grandes modos de trasmitir emociones a través del toreo. Una está relacionada con la plasticidad de las formas, la despaciosidad en los movimientos, la conjunción cuasiperfecta del toro y el torero como dos partes de un mismo ente. Y otra radicalmente distinta basada en la emoción y el peligro, en las imperfecciones derivadas del comportamiento de un animal salvaje lejano a cualquier domesticación, dentro de una lucha donde hombre y animal confrontan sus respectivas fuerzas para declarar un único vencedor y bajo una continua atmósfera de peligro suceptible de provocar cualquier estropicio de graves consecuencias vitales para el que se pone delante.

Manzanares sientiéndose ante un toro dócil en La Méjico.
Me parece metafísicamente imposible unir en tiempo y forma ambas sensibilidades en una misma faena. Hasta fecha de hoy, no creo que haya sucedido nada parecido en la historia de la tauromaquia, ni creo que suceda,  que mezcle de manera proporcional e integral ambas perceptibilidades. Si bien es cierto, que ambos conceptos pueden verse en su plenitud en una misma faena. De manera secuencial. De hecho, sostengo y defiendo donde haga falta que el culmen de un torero debe ser poder acabar toreando con relajo y majestuosidad en las formas a un toro entregado a la causa de la muleta, habiendo antes ganado esa lucha que antes comentábamos, donde el toro comienza imponiéndose en la balanza de fuerzas y la subyugación o somentiendo de éste importa más que ponerse bonito con las telas o en las posturas.

Por ello, y entorno a la anterior reflexión, disiento de aquellos de sostienen que un enganchón de los pitones con la muleta, o incluso un desarme, sea irremediablemente un acción que pasa a formar parte del "debe" del libro de cuentras de la faena. No. En tanto en cuanto la conmoción, el riesgo y un animal indómito tengan presencia en una faena, las aristas y las deficiencias suelen, y deben aparecer.

“Que hablen de mi, aunque sea mal…”

Como aperitivo balsámico de mi siguiente reflexión, enlazo uno de mis videos favoritos de José Tomás:

 


Creo no equivocarme si afirmo que durante los próximos siete días se va a hablar más de toros que ninguna otra semana del año. Calculo que entre diez y quince amigos advenedizos en lo taurino me van a preguntar por la vuelta a los ruedos de José Tomás. Ya me pensaré cómo les respondo. De golpe y porrazo, medios de comunicación carentes de ningún tipo de criterio taurino, saldrán a la calle con montera y alamares. Al tiempo. No buscarán en el Cossío para extraer las premisas y los razonamientos que den forma a la noticia noticiosa, más bien todo lo contrario. Tirarán de clichés indocumentados los más prudentes, siendo los carentes de vergüenza los que optarán por el morbo y la sangre. Aparecerá aquel reportero de pluma aceitosa que lo mismo te comenta un affaire marbellí que te relata la vuelta a los ruedos de José Tomás. Se hablará de toros, sí, pero ¿en qué términos?

“Que hablen de mi, aunque sea mal…”, contaba Don Quijote a Sancho Panza.

Yo, acérrimo defensor de trasladar la Fiesta de los Toros a la sociedad civil a través de los canales que ésta ofrece, me cuestiono si  realmente sirve de algo tener altavoces informativos cuando corremos el riesgo más que probable que alguno de ellos caiga en manos de pseudoprofesionales de malignas intenciones moralistas y que, por no saber, no saben ni lo que es un castoreño.

Nado en un mar de dudas sobre lo que debiera ser más provechoso para la Fiesta. ¿Ustedes cómo lo ven?

Mientras tanto, en Valencia están encantados, y no es para menos. Isidro Prieto, diputado de Asuntos Taurinos de Valencia, califica de "brutal" el impacto económico en la ciudad de la reaparación de José Tomás. El sector turistico valenciano está pensando en ponerle una calle al diestro de Galapagar.

Más ejemplos de la repercusión tomasista allí donde torea, esta vez, contada por profesionales con criterio, y del fundamentado y capacitado para ello: 


Breves apuntes sobre la ASTE NAGUSIA 2011, by Cincinato (Abonado de Bilbao)

Como aficionado de Bilbao, estoy satisfecho. En comparación con otros años, veo más cosas positivas que negativas en los carteles.

Positivas:

-A diferencia de otras plazas, aquí va a venir lo más granado del escalafón, en toreros y en toros. Con alguna matización que incluiré en el lado negativo. La Junta se rasca el bolsillo y eso se nota.
-Vuelve Miura después de un montón de años. Y con su ubicación el primer domingo de feria, otorga a ese día un interés que no tenía los últimos años, en los que se programaban festejos a los que solo íbamos, y sin ninguna ilusión, los abonados.
-Se le dan dos tardes a Fandiño. Ya era hora.
-Ha habido reflejos para meter a dos toreros que, polémicas al margen, había que incluir después de sus triunfos en Madrid: Talavante y César Jiménez. Y eso a pesar de ser público y notorio que no son dos toreros que gusten a la Junta Administrativa por razones varias.
-Se le da una nueva oportunidad a Leandro, después del buen sabor de boca que dejó el año pasado.
-No viene Cayetano.
-No viene El Fandi, cuya inclusión un año sí y otro también ya nos empezaba a cansar a algunos.
-Por fin vamos a ver en Bilbao a Diego Ventura. Hasta ahora, Pablo mandaba mucho y condicionaba carteles poco compremetidos. Este año no. Creo que como cartel de rejoneadores no se puede pedir más.

Cosas negativas:


-Sergio Aguilar tenía que haber entrado en estos carteles después de lo del año pasado. No entiendo su ausencia.
-Cinco Domecq. Tal y como están las cosas, igual es lo lógico. Pero uno echa de menos la época, no tan lejana, en la que las Corrida Generales presumían de más apertura de encastes. Y de una proporción mayor de ganaderías "duras". Estamos perdiendo identidad en ese campo. Es el precio que hay que pagar para que vengan las "figuras", pero como he dicho, yo añoro el equilibrio de antaño.
-Jandilla. Todos los años nos meten una ganedería que no da el nivel de Bilbao. Presiento que Jandilla puede ser la de este año.
-Tejela. Ya les vale. ¡Otro año más!
-Padilla. Por mucho que el jerezano haya dado la cara muchas tardes en Bilbao, y se le tenga cierto cariño, no sé qué pinta viniendo dos tardes.
-Bolívar. Pues casi lo mismo que Tejela. El colombiano ha estado bien en alguna ocasión, pero creo que a la mayoría de la afición de Bilbao nos parece un torero ya visto y sin interés.
-Como alternativa a Tejela y Bolivar, se echa de menos alguna cara nueva además de la de Jiménez Fortes. Esaú Fernández por ejemplo.

Otros comentarios:

-No entiendo que Jiménez Fortes tome la alternativa en una plaza con la que no tiene ninguna vinculación.
-Lógico que Morante pase de dos a una tarde. Este no parece su año. Y sin embargo, lo lamento. Soy irrecuperable, lo sé.
-El sábado se celebró una novillada en Vista Alegre. Mano a mano entre Victor Barrio y Del Álamo. Un cuarto de plaza y triunfalismo a raudales. Como sea esa la actitud del público en Agosto ...

La venda antes de la herida

Alertado por uno de los numerosos comentarios que amablemente dejáis con tan alta frecuencia en este blog, me vi la grabación, vía web, del último programa de Tendido Cero (min. 43). Parecía ser que el máximo responsable de Taurodelta, y a la par, empresario de Madrid, José Antonio Martínez Uranga, había hablado de la presencia de las figuras en las Ferias de final de temporada, y concretamente de Zaragoza. 

Alertado pero no sorprendido. Intuía el mensaje dado antes de visualizar el video. Esta monserga empresarial aparece en mis sueños de aficionado periódicamente, todos los últimos años, cada vez que se acercan las fechas del periodo otoñal. En este caso, no se refería explíctiamente a la Feria del Pilar -de los que ellos son los últimos responsables por contrato-, que también, sino por la dificultad que estaban detectando para que las figuras entraran en la próxima Feria de Otoño de Madrid.

Transcribo, textualmente, las palabras de José Antonio Martínez Uranga al respecto:

José Antonio Martínez Uranga
"Los toreros están volviendo a una idea antigua, que tú sabes, los toreros... yo me acuerdo de la época de Camino que ya querían terminar antes de Logroño, pero es que ahora ya, han vuelto a eso, no quieren, no quieren, hemos hablado... y no, no... no, no... van a cortar muchos la temporada... yo creo que antes de Zaragoza este año."

Tal y como reza el título de este post, estamos ante un claro caso de poner la venda antes de la herida. A casi cuatro meses vista, ni más ni menos, con más de media temporada por delante, las empresas ya empiezan a sacar a la luz pública todo su repertorio de excusas baratas para templar los ánimos del aficionado si una vez realizadas las gestiones pertinentes, si las hubiere, no se llega al destino anhelado.

Desearía poder conversar reposadamente con una de esas figuras rutilantes del escalafón de las que, alguna vez ha declinado alargar la temporada hasta Zaragoza o Jaén. Conocer sus motivos. Discutir el sentido de su decisión y saber el porqué de su determinación final. Parece evidente que a muchos toreros, desde una visión cómoda y de cierta desidia e inoperancia, les supone un esfuerzo de poca recompensa profesional, ir en Octubre a Madrid o Zaragoza a matar una corrida de toros con todas sus dificultades esperadas.
Esta falta de amor propio y torero de algunos, carentes de ilusión por mandar allí donde haya una plaza de toros, se agranda y se aviva con la debilidad de las empresas, su escasa imaginación y sus reticencias a tocarse el bolsillo en demasía. Lo de siempre. No hago nada para que venga la gente a la plaza por lo que me tengo que apañar con el dinero que dejan en taquilla los aficionados irredentos y cautivos que vienen per se, independientemente de a quién se programe. Y con lo que hay, tengo que apañarme. Poco es, pero para algo decoroso me dará. Así tiene que ser complicado "persuadir" a los toreros.

Las "figuras" actuales están acomodadas, unos más que otros. La foto es una prueba de su "rivalidad". (FOTO: Ana García)


Y no lo duden, la mejor forma de convencer a las figuras es poniendo fajos de billetes, uno encima de otro. Les contaré una historia personal. Hace un tiempo, llegó a mis manos una estimable oportunidad profesional que me obligaba a cambiar mi residencia a Barcelona. El trabajo era de interés pero el esfuezo que suponía cambiar de casa, de ciudad y de costumbres era demasiado como para decidirme de inmediato. Después de mucho pensarlo, me decidí a intentarlo siempre y cuando la empresa que demandaba mis servicios aportara algo que me hiciera cambiar el sentido de mi decisión. ¿Qué hice? Demandé un sueldo un 30% superior al que ingresaba mensualmente hasta la fecha. La empresa no accedió y como resultado, sigo trabajando en Zaragoza. Y muy contento, por cierto.

Los paralelismos de mi historia personal con la de un torero en Octubre, y en la Feria del Pilar, son clarísimos y perfectamente extrapolables. Creo yo.

A modo de síntesis argumental, creo que la inoperancia, y en ocasiones, la impericia empresarial reinante en los actuales gestores de las plazas de toros, sumada a una casta torera acomodada, apática y ayuna de rivalidad, provoca situaciones de este estilo, donde Ferias históricas y de tradicional predicamento en grandes ciudades, están padeciendo una merma constante y preocupante en su asistencia a los tendidos. En Zaragoza sabemos un rato de esto. Es necesaria una gestión profesional, innovadora, técnica y competente que dote de mecanismos persuasivos, dinero u otros, que sirvan de palanca facilitadora para que los toreros de notoriedad y prestigio acudan a estas ferias otoñales con tanta falta de cariño.

Como reflexión final y con el objeto de cerrar el círculo, sostengo que una feria taurina de largo metraje -y una feria cercana a los diez festejos lo es- es insostenible social y económicamente sin la actuación de las llamadas figuras. Es una cerrazón endogámica pensar que nuestra propia visión de la Fiesta es única e impermutable. Sea la que sea. Ni todo puede ser Juli, ni todo Miura, por decir dos. Afortunadamente para la Fiesta, existen diversas sensibilidades entre los aficionados a los toros, y por ello, las diferentes vertientes de la Fiesta deben coexistir en paz y armonía, asumiendo y reconociendo que son aquellos toreros que denominamos figuras los que lideran la vertiente de la Fiesta más seguida, populosa y admirada. 

Luego podremos discutir o confrontar posturas sobre qué tipo de mejoras necesita la Fiesta que esos selectos toreros defienden y sobre lo que en este blog hemos hablado -y hablaremos en futuros post- largo y tendido.

Una polémica y un torerazo.

Ayer volvió la polémica a Madrid. Bendita polémica. La salsa de toda salsas. La historia del toreo ha estado llena de controversia y discusión entre partidarios y contrarios, y en parte por ello, disfrutamos de un espectáculo mil milenario. Una Fiesta monocorde y uniforme está abocada al pozo del aburrimiendo.

La Puerta Grande de César Jiménez fue el epicentro de la polémica en los tendidos. Mi opinión es confusa y posiblemente incoherente. Jiménez me gustó más en el sobrero de Carmen Segovia que en el fantástico "Rodalito", sin embargo, considero de más peso la oreja del primero que la del que hizo quinto bis. Las dos orejas, teniendo en consideración premios de días pasados, resultan equitativas, si bien salir en hombros por la Calle de Alcalá se antoja como un premio excesivo, reservada para las grandes gestas toreras.

Jesús Arruga
Urge cambiar el reglamento madrileño o subir la exigencia auricular. Quizás en este segundo planteamiento, la presidencia debería tomar la iniciativa correspondiente. Dicho esto, me molesta profundamente que grupos de aficionados siente dogma o cátedra taurina, y llamar a otro " ignorante" -como sucedió ayer- por discrepar, además de ser onfesivo, es precísamente eso. Acepto, e incluso comparto, alguno de los argumentos esgrimidos por la parte más crítica de las Ventas, pero creo que la controversia de ayer se reproduce por una percepción distinta de pequeños matices. ¿Todo el que pidió la segunda oreja de Jiménez es un analfabeto taurino? No lo creo. Esa supremacia moral y taurina que pretenden algunos ataca directamente a la propia Fiesta, donde siempre han convivido multitud de aficionados de diferente sensibilidad. Discutamos fervientemente, con la vehemencia necesaria, pero llegar a la descalificación hace perder la razón al que ofende.

Donde no hubo ningún tipo de polémica es en coincidir el pedazo de torero que es nuestro paisano Jesús Arruga. En mi opinión, el mejor tercero del escalafón. Por encima de los Blázquez, Fernández hijo, Pirri y demás puntilleros de las figuras. Jesús es un compendio perfecto de capacidades y aptitudes que aparecen en el manual del buen tercero. Perfecto en la colocación, un dechado de capacidad física, insuperable con los palitroques, valor sereno y un seguro de vida con la puntilla. En la tarde de ayer volvió a demostrar su categoría. Dos pares y dos puntillazos. Nada más, y nada menos. Orgullo aragonés.

Hoy partimos hacia Madrid para echar el cierre a la Feria. Veremos en directo las corridas de Palha y Cuadri. A la vuelta, os cuento.

FOTO: Las-Ventas.com

LLEGAR A TIEMPO, por Elena Pérez.

LLEGAR A TIEMPO
Elena Pérez.

Pese a que tengo la manía de ser puntual como un inglés, a que no me gusta hacer esperar en una cita y que, si tuviera granja, el gallo se despertaría con mis carraspeos y no yo con su canto, pese a todo eso siempre llego tarde a lo que merece la pena.

Mariano Colás en el Curso de Aficionados. FOTO de Elena Pérez
Con Mariano nos conocíamos de vista, saludo y poco más desde hace la friolera de 27 temporadas (con sus respectivas campañas americanas. Me parece menos duro dicho así que diciendo años. Y más torero, “ande va a parar”). Y no por nada. Simplemente porque no coincidíamos más que en conferencias y charlas de aquellas que se hacían entonces y poco más. Tuvo que llegar febrero de 2008 para tener una conversación en condiciones. Fue en Peñaflor, el día en que Mariano fue distinguido con el premio “Juan Luis Cano” al mejor aficionado y servidora andaba allí contenta como unas castañuelas porque recibía para sí y para todo el equipo taurino de Heraldo de Aragón el “Alberto Maestro” a la mejor labor informativa. Mariano, que tenía un sentido del humor más afilado que el cincel, me hizo una observación sobre el glamur, las pasarelas y no sé qué coñas marineras que me hizo reír. El premio recibido le había emocionado y mucho. Y el humor que es buena cosa para tapar penas y dolores, también lo es para disimular unos ojillos vidriosos de emoción. Fue allí donde me dijo lo fastidiado de su salud y su intención firme de no reblar pasara lo que pasara. Que viviría lo que Dios quisiera pero, en lo posible, a su manera.

Y lo hizo. E hizo bien. Y así llegamos a febrero de este año en que se me ocurrió apuntarme al cursillo para aficionados de la peña Taurina de Peñaflor y asistir a la cátedra del maestro Solís y su selecta cuadrilla de profesores. Mariano, pese a que podía haber sido tranquilamente un orador más, “repetía” curso. Y a mí siempre me gustó juntarme con los repetidores. Con ellos se aprenden asignaturas que no vienen en los programas oficiales. Y Mariano fue el perfecto repetidor. Oportuno en el aula y en los “recreos”. La mañana en que bajamos al ruedo, mientras quien más quien menos hacía pinitos con el capote o la muleta o se entretenía sacando fotos al personal, Mariano estaba plantado como una estatua, con el capote al hombro y un empaque que convertía su ¿uno sesenta? en dos metros y medio dignos de la mejor escultura de un torero clásico. Allí plantado, oteando el horizonte de la Misericordia y, supongo que, aprovechando el silencio de los tendidos vacíos, haciendo balance de toda una vida de aficionado. Ahora, veo la foto y pienso que, tal vez, algo le decía en aquella mañana fría de marzo que debía empezar a despedirse de su albero.

La última vez que nos vimos, la última tarde que acudió a la plaza, estuvimos con un puñado de amigos tomando unas cañas después del festejo. Allí fue cuando los dos nos desmelenamos a contar cosas, de esas que has ido viendo y almacenando y callando por esa prudencia a la que este cochino mundo del toro te obliga a mantener. Recuerdo sus palabras: “…y como tú has sido así de sincera, te voy a contar una espina que me queda clavada. Algo que no le he contado a nadie pero que me apetece que tú la sepas…” Y me narró una de esas historias que dan fe de que este mundo del toro tiene tanta grandeza como miserias algunos taurinos. Los amigos que aquella tarde compartieron cañas, recordarán. Aquella tarde no sé qué traía el aire que nos hizo pasar uno de los mejores ratos que confieso haber pasado en estos veintisiete años (perdón, 27 temporadas) de andar por la calle Pignatelli. Cuando llegó el momento de irnos cada mochuelo a nuestro olivo, me costó mucho dejar la silla. Mariano fue el último en levantarse. Y lo hizo con cierto pesar, con la extraña certeza de que aquella había sido la última tertulia, las últimas confidencias, las últimas risas y el último puro en una tarde de primavera a la salida de los toros y a la sombra de la Misericordia.

Llegué tarde a las charlas con Mariano pero llegué a tiempo. A tiempo de guardar en mi esportón unas cuantas historias, unos buenos consejos y aquella sonrisa socarrona , sabia e inolvidable.

Elena Pérez.

Morante debe soltar lastre, y no sólo lípido.

CV y Morante
Mis amigos morantistas quizás no entiendan las siguientes líneas, alguno pensará que me he cambiado de bando. Se confunden. El de la Puebla siempre estará en el cartel que yo haría pero no por ello debo silenciar muchas de las nefastas decisiones que están conviertiendo su temporada en un camino de resignación para los que le seguimos allí donde torea.

Fuera de forma. Embutido en un traje que cualquier día de estos estalla por alguna de sus costuras. Apático. Sus famosos arrebatos toreros son cada vez más racionalizados y escasos. Inoperante. Dejado de la mano de Dios. Más bien, dejado de la mano de un tal Curro. CV para los amigos. El periodista Javier Hernández (@jhernandez) ha descrito genialmente esta relación como la "currovazcada".

Desde Málaga nos cuentan que Morante, a través de su apoderado, ha comunicado a la empresa de Málaga que este año el torero no tiene interés en aparecer por la tierra del genial Picasso. La razón esgrimida tiene que ver con la hora del sorteo. Las 5 de la tarde es la hora la siesta y no la del sorteo de los lotes. Los problemas de corrales surgidos en las últimas temporada, con un elevado número de reses rechazadas por los equipos gubernativos, no ha gustado a un Morante que de este modo quiere mostrar su disconformidad con la labor desarrollada por la Autoridad. Como el niño chico que cruzado de brazos y con el ceño fruncido dice aquello de, -ahora me enfado y no respiro-.

El trágala de ayer en Madrid, con una impresentable corrida de Cuvillo que no debió salir de El Grullo, sólo se puede explicar entorno al poder negociador que maneja Curro Vázquez, que juega con el miedo de las empresas a que el de La Puebla se enfade y haga la cruz a la plaza que ose echar para atrás alguno de los toros elegidos por CV. Que le pregunten a Málaga.

Personajes como CV hacen demasiado daño a la Fiesta como para gestionar la carrera de uno de los mejores toreros contemporáneos.

FOTO: Blog Larga cambiada

La gestión taurina anclada en el SIGLO XX

La anterior es una presentación simple donde cuento mi visión sobre las múltiples carencias que padece la actual gestión empresarial taurina. Añadiendo ejemplos que, aunque muchos de ellos puedan resultar peregrinos y lejanos para la Fiesta, son pruebas clarificantes del inmovilismo y conservadurismo en el que viven las empresas que gestionan las principales plazas de toros de España. Se recomienda ver la presentación a pantalla completa (Menú --> View Fullscreen).

La Feria de San Jorge es insostenible

Así es. Tal y como está concebida y gestionada, la actual feria taurina de San Jorge es insostenible. Abocada a la desaparición. Mil excusas existen ya para que el político de turno elimine del mapa taurino este ciclo primaveral cuando le toque redactar el próximo pliego de la plaza. Ejemplos cercanos de liquidaciones políticas nos sobran. Luego han venido las lamentaciones. Aniquilar es fácil, recuperar una vez muerto, imposible.

No es que me quiera cepillar de un plumazo esta mini feria en honor al santo del dragón, todo lo contrario. La revindico. Y deseo con toda mi alma que vuelvan a reverdecer aquellas viejas tardes de gloria y flores en nuestro bicentenario coso. 

Con la asistencia en los tendidos del pasado fin de semana da para liquidar los honorarios de Juan Mora y pagar unos cafés con lo que sobre. La gente no acude en Abril, protestan algunos. Los toros son para el Pilar, exclaman otros. Suena a excusa de perdedor. Una resignación peligrosa que solo manifiesta el desdén por algo en lo que no se cree. 

Corrida Concurso de Ganaderías de Zaragoza 2011
Aquellos años en los que la gente llenaba los tendidos por simple generación espontánea han pasado a mejor vida. Sucede en los toros, y prácticamente en cualquier ámbito empresarial. Elevado al cuadrado si hablamos de servicios terciarios o del propio ocio personal. La sociedad ha cambiado, los aficionados también, y los potenciales clientes, ni te cuento. En una nube de autocomplacencia e ignoria vivimos si pensamos que alguien neófito en el tema, o de interés incipiente, va a acudir a las taquillas de la plaza incitado por cuatro carteles 3x2 impregnados de cola de pegar, compartiendo pared mugrienta con el poster de la programación festivalera de la discoteca de moda.

La oferta de ocio es descomunal, el esqueleto social ha cambiado, los modeos de comportamiento son antagónicos a los de la época de Ordoñez o El Cordobés, y entonces yo me pregunto: -"¿Por qué seguimos gestionando las empresas taurinas igual que se hacía hace cuarenta años?"-

Lo más difícil ya lo tenemos. Un producto diferenciado del resto. Una corrida concurso de ganaderías única en España. Si creemos en ella, promocionémosla. Identifiquemos el nicho de mercado al que va dirigido y démosles facilidades para que consuman el producto. Construyamos puentes, no barreras. Simples estrategias comerciales conocidas por cualquier estudiante de primero de una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas.

Esa afición latente que duerme el sueño de los justos anestesiados por la atonía del espectáculo actual, necesita estímulos atractivos que actúen de electroshock e inciten a los aficionados, cual flautista de Hamelín con los niños, a acudir en peregrinación a nuestra querida Feria de San Jorge. Sí, se puede. Como diría aquel.


FOTO: Blog el monosabio (http://buscandoakarpoforo.blogspot.com/)

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