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MORANTE: BEBAMOS HASTA EL FONDO, by Cincinato

Me rebelo.

Aunque a menudo digo que soy morantista, en el fondo no lo soy.

También digo a menudo que soy poncista. E incluso he llegado a decir que soy julista.

Pero no.

No entiendo esos “ismos” si por ellos nos referimos a los consideran que “sus” toreros están por encima del bien y del mal, y nunca admiten que han estado mal. El ganado, una dolencia física, la climatología, el presidente, la incomprensión del público ... Cualquier factor ajeno explica sus fracasos –solo aparentes- y son siempre ellos, y solo ellos, los responsables de sus triunfos, siempre apoteósicos aunque a veces no lo reconozcan así los públicos y la crítica.

Yo no llego a esos extremos con ningún torero. Pero a veces me siento obligado a reaccionar a la crítica que considero injusta o a poner freno a los halagos que juzgo exagerados. Por eso tengo fama de poncista y de antitomasista, cuando la verdad es que, en puridad, creo que no soy ni una cosa ni otra.

Algo así me pasa con Morante. Y por ahí empezaba. Me rebelo.

Me rebelo contra los prejuicios y los espectadores que por conocer cuatro tópicos ya creen que le tienen visto al torero de la Puebla.

Decía el premio Nóbel de física Werner Heisenberg que “El primer trago del vaso de las ciencias naturales hace ateo; pero en el fondo del vaso espera Dios”.

Algo así sucede con Morante. A una generación de espectadores de toros, la actual, les han salido los dientes viendo en TV noticias sobre los escándalos y exageraciones que rodearon a Curro Romero y a Rafael De Paula. Participan además de la memoria colectiva de la Fiesta, con figuras como Cagancho, Rafael el Gallo, y otros célebres artistas capaces de lo sublime y de la “espantá”. Y han tenido la desgracia de ver alguna mala caricatura contemporánea de ese estilo. Me abstengo de dar nombres. No es el caso.

Y aparece Morante y le convierten en el estereotipo actual de ese tipo de toreros. El resultado es el prejuicio y la injusticia. Y el mirar sin ver.




Dice el tópico, en su versión más favorable, que el artista es el torero capaz de llevarnos al éxtasis pero que solo sabe hacerlo con el medio toro. Que el toro entero o le asusta –falta de valor- o le desborda –falta de técnica-. Así que para esos bebedores del medio vaso del tópico, Morante ya está juzgado y visto para sentencia. Así piensan no solo la mayoría de los espectadores de mi plaza –Bilbao- sino incluso algunos conspicuos aficionados de esta noble villa. Y eso en el mejor de los casos. En el peor, ni siquiera el eventual éxtasis tiene base real, sino que es fruto de una predisposición a favor.

De nuevo el medio vaso ingerido, que hace que los que lo han bebido, al recordar los dislates de los curristas cuando decían que solo verle hacer el paseíllo al Faraón de Camas ya justificaba el dinero de la entrada, se muestran insensibles al toreo que regala, a veces con cuentagotas y en el momento más inesperado, el torero que nos ocupa.


De ese vaso no apurado vienen muchos de los juicios a Morante. Pero yo, inmodesto a fuer de bilbaíno, quiero decir que he seguido bebiendo del vaso hasta el final y que miro y veo.

Y veo a un torero que no responde al tópico del torero artista, genial pero lleno de impericia e incapaz de dominar su miedo.

El error viene de un silogismo falso: puesto que Morante es artista, sin duda comparte las características de todos los demás toreros que han tenido arte. Es como decir que Esplá toreaba igual que Arruza y éste igual que Joselito el Gallo solo porque los tres ponían banderillas. Cada uno es como es. ¿Y cómo es Morante?

Hoy en día hay dos lidiadores fuera de serie: Ponce y El Juli. Destacan sobre los demás. Pueden gustar más o menos sus estilos, y parecer más o menos tramposos sus recursos técnicos. No voy a entrar a discutir eso ahora. Pero técnica tienen y por arrobas. Pues yo defiendo que Morante de la Puebla no llega a los niveles de esos dos, pero que en cuanto a lidiador no tiene nada que envidiar a cualquiera de los demás. Tal vez a El Fundi con el toro más áspero. Pero Morante sabe lidiar. Y no está limitado físicamente como estaba De Paula con sus rodillas o Curro con su edad en el tramo final de su carrera. Morante sabe y puede.

¿Quiere? Aquí entra el tópico de la falta de valor que se supone al artista. Pues yo también lo niego. Yo he visto a Morante pasarse a los toros más cerca de la barriga que ningún otro torero, a excepción de José Tomás. Le he visto aguantar sin moverse a toros que se le paraban y le miraban donde se reciben las cornadas. Y todos le hemos visto sacarse a un Victorino desde las tablas hasta el platillo de la plaza. A un Victorino recién salido de toriles. Sabiendo lo difícil que es recibir de capote a ese encaste. Y lo hizo toreando y sacando la pata p’alante. Y cito esa ocasión porque al ser una corrida del Abril sevillano televisada por el plus tuvo más resonancia. Pero ha hecho cosas así varias veces. Y eso es valor. No tan estentóreo como la impavidez de Castella o el dramatismo de Tomás, pero también es valor, un valor que no es tan evidente pero no por ello menos real.

Morante es pues artista, lidiador (no un especialista, pero sí tan solvente o más que la mayoría del escalafón) y encima valiente.

Entonces, ¿por qué no triunfa más a menudo?

Hay varias razones:

1. Es un torero honesto que se preocupa de estar bien, no de parecerlo. Si no hay regalo en la caja, no se molesta en envolverla.
2. Tiene una personalidad complicada que le ha impedido, en varias fases de su carrera, hacer el esfuerzo continuado que se requiere para mantenerse en la cima. Hay quien confunde eso con falta de valor. Se equivocan. Los tiros van por otro lado, y en el fondo le dan más mérito a lo que hace. Por lo menos ante mis ojos.
3. Elige mal los apoderados y los ganados. Su fase con Paula fue digna de una película de Berlanga. Ir con Cayetano de pareja de baile con la protección compartida de Curro Vázquez es otro error mayúsculo.

Pero aún así, y aunque sea a costa de llevarle la contraria a los que dicen que solo luce con el “medio toro”, a veces se ha encontrado con sobreros que no estaban en el guión. Y que de medios toros nada. Tal vez no eran el toro de Pamplona, ni el de Madrid, ni el de Bilbao. Ni falta que hace, que a veces nos confundimos. Pero eran toros con trapíos dignos de plaza de segunda, y aun para algunas de primer; y con casta y movilidad. Y ha estado sublime. Yo lo he visto alguna vez. Y otras me lo han contado aficionados de mi confianza.

Así que juzguemos con rigor a Morante. No por lo que hicieron en su día toreros con los que solo comparte el embrujo, ni por el cliché del medio toro. Sino por lo que hace. Morante es un genio. Irregular e imprevisible. (¡Esa cabeza!) Con luces y sombras. Pero un torero como la copa de un pino, mucho más completo de lo que nos quieren hacer creer.

Cincinato. Aficionado de Bilbao

FOTO: Morante con el "medio toro"

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Oooollleeeeeeee!!

A la plaza uno va a ver la corrida y luego...

Todos vamos con cierta predisposicion por o contra un torero y/o por o contra unos toros, somos humanos y es asi, pero los que llevan esa predisposicion de forma acusada
(-ismos e -istas principalmente) a veces lo unico que hacen es amargar(se y nos) y perderse otras cosas que ocurren en los toros.

No me voy a poner de parte de unos o de otros, pero ya que estas con Morante, al igual que lo dije en un comentario anterior, es de lo mejorcito con la muleta y desde el ultimo corte de temporada, son pocos los toros en los que ha hecho espantada o desentendida, dejandose todo con animales que no merecian ni que se les mirase. Lo que ocurre, que hoy solo se va a ver lo bonito que se ponen y un minimo de 50 pases, cuando esto no ocurre es dificil que el publico lo valore.

Cote

Anónimo dijo...

Genial articulo, tan sincero y verdadero como el toreo de Morante.¿Valor¿ Los Toreros y los que alguna vez se han puesto delante,simplemente con una becerra ,saben que pasarselos como Morante ,es tener valor de verdad.Yo ami hijo ,para explicarle el toreo de morante,le digo , torea de salon delante del toro .Lo dicho enhorabuena por el articulo
Un saludo

Aficionado de Pueblo

Cincinato dijo...

Pues muchas gracias por los elogios, pero por haber rehecho apresuradamente parte del artículo justo antes de mandárselo a "El de la Jota", el párrafo que está justo antes de la foto del natural me ha quedado con una sintaxis que no lo entiendo ni yo.

A ver si lo arreglo y se lo mando al maño, para que lo trate de editar.

eltorodelajota dijo...

Agradecer a Cincinato su colaboración desinteresado prestándonos este magnífico artículo para poder compartirlo con todos los lectores de El Toro de la Jota.

Yo, declarado morantista, intento tener una mente lo suficientemente abierta en el que caben multitud de estilos y toreros. Para mi, Morante no siempre está bien, incluso a veces está rematadamente mal. Pero si he llegado a ser morantista no lo soy para perdonarle todo lo que haga ni adularle hasta cuando bebe del botijo, sino porque ha sido el torero que más me ha emocionado en una plaza. Ni más ni menos. Dicho esto, le seguiré exigiendo como al que más.

Respecto al toro, creo que hay un término medio. Ni aquello de "Morante solo torea con el medio-toro" ni tampoco lo de "Morante y Juan Pedro por los siglos de los siglos".

Según mi modo de verlo, Morante aporta, sobretodo, diferencia, una tauromaquia difernte a la del resto. Que no es poco.

Saludos

Pepe Luis dijo...

Magnífico artículo en donde se refleja la verdad de Morante.
Lástima que algunos sólo se acojan a la media verdad (o medias mentiras) de faenas de trescientos pases sin apenas emoción ni entrega.
A veces un sólo pase de Morante, te saca de la plaza hablando de él y olvidando que otros que en el mismo cartel cortaron tropocientos trofeos y salieron a hombros sin más pena ni gloria que la estadística mietras que el de la Puebla, se fue a pie, derramando torería.

Cincinato dijo...

Ya te he mandado la corrección al párrafo que me ha quedado como un churro.

Sí. Yo también le he visto a Morante mal sin paliativos. Pero también me ha arrebatado otras veces. Una cosa no quita la otra.


Como dices bien, es diferente. La Fiesta necesita esa diferencia.

Quiero contar una anécdota que no sé si viene al caso: en una corrida con Morante, justo antes de salir su primer toro, un tipo empezó a hablar por teléfono. El clásico pelmazo que había visto a un conocido en otro tendido y no parecía capaz de encontrar paz para su espíritu hasta que su conocido le viera también a él, y le había llamado para explicarle prolijamente dónde se encontraba, acompañando la conversación con todo tipo de gestos y aspavientos. Todo ello sin mirar al albero, claro, que había que mirar al tendido de su amigo para intentar saludarle.

No paró hasta que el toro ya estaba debajo del peto.

En ese toro Morante no hizo nada destacable al recibir al toro con el capote, pero le dije a mi mujer: "¿Te das cuenta de que este imbécil y su amigo se han gastado un dineral en las entradas y podrían haberse perdido ambos lo mejor de la tarde por estar pendientes el uno del otro como si no se vieran nunca en ningún otro sitio?".

Sirva la anécdota para ilustrar:

1.- Lo peligroso que es un tonto con un móvil.
2.- Que con Morante puede saltar la chispa cuando menos te lo espera.

¡Ah! Por supuesto ese personaje fue de los primeros en pitarle al de La Puebla cuando abandonó el ruedo después de una tarde desafortunada.

Raúl dijo...

Morante, es la síntesis a un siglo de Tauromaquia. Un torero de importancia y tauromaquia estremecedora. Un privilegio para los aficionados actuales.

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